“Jamás deberás sobrepasar los 223 kilómetros por hora si estás a su lado. Es el as de la cafeína, así que ten cuidado. Ni te atrevas a hacer caso a sus luces de neón y menos a sus señales de prevención. Tómatela con hielos, pero nunca en serio. No leerá en su vida un libro de instrucciones, así que no intentes que deje su técnica ensayo-error. Miente si le da, y recurre siempre al derecho de mantener en silencio sus taquicardias. No vaya a ser que el corazón lata en su contra. Se reinventa cuando la creen fuera de combate o perdida. No te harás ni una idea de qué se le pasa por la cabeza, así que no te acomodes, porque en tiempo de paz, querrá la guerra, o el amor, a partes iguales. Jamás podría enamorarse de alguien que no sea visceral. Un animal y puro co-razón, o algo así. Que todo surja a lo bestia, porque si algo no es absurdo desde el principio, al final tampoco tendrá sentido. Las cosas pasan y ya está. No hay un destino que no destruyamos cada día. No te pares a pensar y actúa. Porque nada parece. ES.

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